|
Tus
ojos, Señor siempre revelan,
cuanto amor para con nosotros
tienes que feliz debe haber
estado tu Madre, de tenerte, de
sentir la mirada de su Dios en
su hijo.
Tu
sacrificio, Jesús, hermano mío,
¿por cuantos es valorado?,
muchas veces en el interior de
mi yo pienso, que el impío jamás
será mejorado.
Mi
alma se entristece cuando me
miras ¿que puedo hacer yo por
Ti mi Señor? ¡Ayúdame, guía
mi alma! para así trabajar en
tu amor.
Si
pudiera Jesús alegrarte, y
servirte con todo mi amor,
simplemente por una sonrisa,
simplemente por verte mejor.
Se,
Señor que algún día el mundo
revuelto, a tu mano volverá por
amor. Se Señor que este mundo
desierto, volverá a
germinar como nace una
flor.
¡Ten
piedad!, te lo pido mi hermano,
mira que tristes sus ojos están,
tan cansado de falsas promesas,
que le viene haciendo esta
humanidad.
Por
ello amigo y hermano, si sus
ojos tu quieres mirar, para que
ellos jamás te dejen comienza a
cambiar, prometas lo que
prometas, nunca prometas mas de
lo que tu puedas dar.
Autor:
Javier Ils
|