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SANTA LUCIA |
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CONOSE SU ESTAMPA Patrona
: Protectora
: Identificativo
principal : Identificativo
secundario : Fecha
litúrgica :
13 de Diciembre
ORACION Gloriosa
Virgen y Mártir Santa Lucía, a quien previno el Señor desde la tierna
infancia con las bendiciones de su gracia, eligiéndoos el Eterno Padre
por digna hija suya, el Hijo soberano por esposa amada, y el Espíritu
divino por su agradable habitación, suplícoos Santa mía me alcancéis
de la beatísima Trinidad un fervor devoto, para celebrar esta novena en
honor vuestro, y que así como vuestra dichosa alma empezó a servir a
Dios, inflamada de los ardores de su amor, no desistiendo de tan noble
empeño, hasta llegar a poseerle laureada de las dos coronas de virgen y
mártir, así consiga yo, mediante vuestra intercesión poderosa, un
verdadero amor suyo para que amándole y sirviéndole en esta vida,
logre después verle y gozarle en la eterna bienaventuranza. Amén. SU HISTORIA Lucía nace a fines del siglo III, posiblemente el año 281, en Siracusa, capital de Sicilia. En estos momentos la comunidad cristiana es ya numerosa en la Isla. Desde niña Lucía destaca por su piedad y fervor. Los padres de Lucía pertenecen a la nobleza terrateniente; a los 5 años pierde a su padre, Lucio. Su madre, Eutiquia, la educó cristianamente, y al llegar a la adolescencia creyó encontrar para su hija un buen partido prometiéndola en matrimonio, pero los proyectos de Lucía eran otros, había decidido consagrar su vida a Dios con el voto de virginidad, por eso da largas a las proposiciones de su madre. La enfermedad de su madre hizo que con ella visitara el sepulcro de Santa Águeda, en Catania, para pedirle su curación. Durante la larga oración en el sepulcro se le apareció Santa Águeda, rodeada de ángeles, que le dijo: “Lucía, hermana, virgen de Dios, ¿por qué me pides lo que tu misma puedes hacer?. Tu fe ha alcanzado gracia y tu madre está curada”. Lucía contó a su madre la visión y el voto que había hecho a Dios, desde entonces Eutiquia no volvió a insistir en la boda de Lucía. A instancias de su hija vende todos sus bienes y los reparte a los pobres; esto hace sospechar que es cristiana, sospecha que luego confirma la denuncia, por despecho, de su prometido ante Pascasio, gobernador de Diocleciano en Sicilia. Pascasio la mandó llamar y, viendo que ella se negaba a idolatrar, dispuso que fuera llevada a un prostíbulo y entregada a la brutalidad de los libertinos. Con este propósito pusieron a Lucía en un carro, pero los bueyes no lograron moverlo del sitio. Entonces Pascasio manda que la quemen viva, pero sale indemne de la hoguera; al ver que se convertían muchos paganos, mandó al verdugo que la degollara. Ejecutada la sentencia se dice que aún tuvo tiempo de recibir el Viático y profetizar el fin de la persecución contra la Iglesia después de la muerte de Diocleciano. Su
martirio fue el 13 de diciembre del año 304, y la enterraron en las
catacumbas de Siracusa: Desde allí sus reliquias se distribuyeron a
distintas iglesias del mundo. Se suele pintar a Santa Lucía llevando un plato con sus ojos, y es abogada de la vista.
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