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SAN PANTALEON |
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CONOSE SU ESTAMPA Patrono
: Protector : .De los Hospitales Identificativo
principal : Identificativo
secundario : Fecha
litúrgica :
27 de Julio
ORACION Padre
Misericordioso, Dios
de todo consuelo, que
diste a San Pantaleón el
don de interceder por nosotros: Danos
por tu amor la
salud que te pedimos, danos
también un corazón grande y generoso que
te sepa ver a Vos en el rostro de los otros. Padre
Bueno y Todopoderoso, por
San Pantaleón te rogamos nos
concedas la paz y felicidad que
con Fe de Vos esperamos. SU HISTORIA La
historia cuenta que Pantaleón nació a principios del año 282 y vivió
su corta vida (23 años) en la ciudad de Nicomedia, entonces
perteneciente al Imperio Romano, y conocida actualmente con el nombre de
Ismid, en proximidades de la ciudad de Estambul, Turquía Asiática. Su
madre era cristiana y se ocupó al comienzo de la educación del pequeño
niño, iniciándolo en la Fe en Jesús, la que falleció cuando aún era
muy chico, mientras que su padre, que era senador del gobierno romano y
de ambición desmedida, le proporcionó los mejores maestros de
literatura y luego lo puso a estudiar junto a Eufrosino, médico del
emperador. Su
progreso en los estudios le dispensó a Pantaleón que el emperador lo
nombrara su médico de cabecera. Es entonces que entabló amistad con
Hermolao, anciano sabio que era amigo de su madre, quien le enseñaba
sobre que al que tiene Fe en Jesucristo y en sus milagros también los
puede llegar a hacer en su nombre y, aunque estas palabras al principio
no calaban en el muchacho, el Señor iba depositando en su corazón puro
y amante de la verdad su gracia. Se
cuenta que un día halló en su camino a un niño muerto por la
mordedura de una serpiente que todavía se hallaba en el lugar, lo que
conmovió las fibras de su corazón, e invocando el nombre de Jesús
pidió la cura o resurrección de la criatura y la muerte del ofidio,
contemplando luego para su asombro que el niño revivía y la serpiente
moría, con lo que el Señor le quitó al joven médico todas las dudas
que tenía sobre las enseñanzas de Hermolao. Luego
de ello, Pantaleón comenzó a prepararse para el Bautismo, porque quería
ser un soldado de Cristo, e invitó a su padre para que también se
bautizara, a lo que el mismo se negó. Pero Dios le puso en el camino a
Antimo, un ciego de muy buena posición, el que había gastado mucho
dinero en tratamientos sin resultados, al que el joven tocó sus ojos
con las manos y, en nombre de Jesús, le devolvió la vista, provocando
así la conversión de su inflexible padre. Poco
tiempo después su padre falleció, dejándole a Pantaleón una
cuantiosa fortuna, que repartió entre los pobres, a quienes consideraba
sus hermanos. En tanto, el emperador Diocleciano, inducido por los
sacerdotes paganos, dictó leyes para perseguir a los cristianos, aunque
como estimaba al joven médico no prestó oídos a las acusaciones en su
contra. En
el año 313, al morir Diocleciano, lo sucedió Maximiliano, quien quiso
disuadir a Pantaleón de su Fe, mandando que lo ataran a un poste y lo
flagelaran, azotándolo con látigos y otros tormentos, quemándole
luego las llagas con hierros y tizones encendidos. Viendo los
torturadores que Pantaleón no experimentaba sufrimiento por los
castigos, y que a cambio esto aumentaba la conversión de los presentes,
decidieron poner fin a su vida, introduciéndolo en una caldera con
plomo derretido. Este hecho, en lugar de causar su muerte, fue como un bálsamo
que curó todas sus heridas y quemaduras. Maximiliano,
viéndose humillado al no poder quebrantar la Fe del Santo Médico, mandó
atarlo de pies y manos y le colgaron del cuello una pesada piedra, para
luego arrojarlo al mar, y Pantaleón salió flotando en la otra orilla,
donde fue rescatado y desatado por sus amigos. Preso
nuevamente, fue llevado ante el Emperador, quien también mandó detener
a Hermolao y decapitarlo por no ofrecerse a los dioses paganos. Pantaleón
fue enviado al anfiteatro para que lo devoraran las fieras y ante la
presencia de todos y de Maximiliano los leones cambiaron su actitud y le
lamieron las manos, lo que provocó muchas conversiones al cristianismo.
Luego fue preso nuevamente y atado a una gran rueda dentada, para
arrojarlo a una barranca para que se destrozara el cuerpo del mártir,
pero la rueda, en la primera vuelta, cortó las ligaduras, dejando a
Pantaleón libre en el suelo. El
emperador, desesperado ante estas demostraciones divinas y milagrosas,
quiso terminar de una vez con él, haciéndolo llevar y atar al tronco
seco de un árbol en el centro de la plaza de Nicomedia, donde fue
azotado, y cuando su sangre humedeció la tierra el añoso olivo dio
muestras de vida y de su tronco aparecieron hojas y frutos, y Pantaleón,
cansado de tantos tormentos, pidió a Dios que lo llevara consigo, por
lo que su eterna vida se halla simbolizada en la estampa donde está el
olivo que volvió a nacer. Se
dice que una mujer recogió su sangre del suelo, mezclada con tierra y
musgo, y que aún se conserva. Cuando se conmemora su martirio, todos
los 27 de julio de cada año, esa misma sangre, que está siempre
coagulada, se licúa milagrosamente, lo cual es un hecho inexplicable
para la ciencia y admirable aún para los incrédulos. Este prodigio puede observarse en el relicario de la ciudad de Ravello (Italia) y también en Madrid (España), donde también se venera la sangre de San Pantaleón. San Pantaleón es muy devocionado por el pueblo en general, que acude habitualmente a él para pedirle y agradecerle su intercesión por su salud y la de sus seres queridos
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