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VEN
ESPIRITU SANTO.
Ayer
domingo celebró la Iglesia el Día de
Pentecostés, que significa el día de la venida
del Espíritu Santo sobre el Colegio Apostólico,
es decir sobre los discípulos de Jesús y sobre
la Virgen María que estaba con ellos.
Sucedió
que Jesucristo, después de su resurrección
gloriosa, había ofrecido a los apóstoles que
cuando él se fuera a los cielos les enviaría
al Espíritu Santo, para que no estuvieran
solos, por eso le llamó también “el
Consolador”. Se trata de la tercera persona de
la Santísima Trinidad que con el Padre y el
Hijo son un solo Dios verdadero.
El
Espíritu Santo ya se había manifestado
anteriormente a los hombres, según podemos leer
en la Biblia, siempre dando unidad y fuerza al
pueblo escogido, en la palabra de los profetas,
en la encarnación del Hijo de Dios en el
vientre de María y en la animación de la vida
de Jesús, en su bautizo y en muchas ocasiones
de su vida manifestando el amor del Padre por el
Hijo.
En
esta importante ocasión se presenta para
repartir sus dones entre los apóstoles, a
quienes llena de sabiduría y les permite hablar
en diferentes idiomas y les da la fuerza
necesaria para predicar la nueva Iglesia de
Cristo. La transformación de aquellos hombres
que eran pescadores, tímidos e ignorantes, en
hombres valientes, doctos y llenos de una fe inquebrantable
es realmente impresionante.
Pidámosle
nosotros al Espíritu Santo que su fuego prenda
también en nuestros corazones y en los de todos
los hombres de la tierra para que se amen unos a
otros y cesen la injusticia, la corrupción y la
maldad, para que los desiertos de la guerra y de
la muerte se transformen en valles de alegría y
paz.
Ven
Espíritu Santo, origen primero de toda vida,
bendito seas por siempre, envíanos del cielo un
rayo de tu luz, ilumina nuestro caminar por las
sendas del mundo, haznos a todos hermanos en el
amor, para que vivamos un mundo de paz y
esperanza, unidos con Cristo nuestro Señor. Amén.
Que
la paz y la bendición de Dios llegue a todos
vuestros hogares.
Gustavo
Carías
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