La Virgen Viajera  Nuestra Señora de Luján

  Ruega por Nosotros

 

Oración

Querida Virgencita de Lujan, gracias por tu amoroso amor, te doy la bienvenida a mi vida y Corazón, que los que te visiten sean escuchados con tus maternales oídos. Gracias por escuchar las suplicas de todos los que te amamos bien, ayúdanos a superar los momentos difíciles de la vida, guíanos en nuestro camino diario hacia Dios, nuestro amoroso Padre Celestial, y alimenta a diario nuestras almas como dulcemente alimentaste la de tu Hijo Jesús, nuestro Hermano. Te pedimos  tu Maternal Protección que protejas bajo tu manto celeste y blanco a todas las almas del mundo, Que a este mundo convulsionado llegue la tan ansiada Paz. Querida Madre Celestial, tu que en el milagro de Lujan decidiste quedarte en esa Villa para siempre como su Protectora, y hoy que eres la Patrona de toda la Republica Argentina, quédate para siempre en nuestros corazones, llénalos de tu amor, caricias y suavidad Maternal. Bienvenida Madre de Lujan hoy y siempre a nuestras vidas y almas, te lo pedimos por tu Hijo Jesús que con el Padre vive y reina en unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amen.

Autor: Javier Ils

 

Imagen Actual de Nuestra Señora de Luján

Historia de Nuestra Señora de Luján

Desde Brasil proceden a hacer el envío ya que dos tallas de Maria fueron encargadas a un Escultor de ese país vecino.
El Escultor cumplió el encargo y envió dos imágenes acondicionadas en sendos cajoncitos: una de la Inmaculada y otra de la Madre de Dios de Sumampa. La carreta que las transportaba acampó después de dos días de marcha, cerca del río Luján, al norte de la actual ciudad de Pilar. A la mañana siguiente, al querer reanudar la marcha, los bueyes no fueron capaces de poner en movimiento la carreta, a pesar de los esfuerzos. Tras muchos intentos los bueyes sólo arrancaron cuando fue quitada de la carga una de las cajas, que contenía la imagen de la Purísima y Limpia Concepción de María.

Los viajeros percibieron que era un aviso del cielo y acataron la voluntad de la Virgen de ser venerada en ese lugar. La condujeron a la vivienda más cercana: la casa de la familia de Don Rosendo; entronizándola en un humilde oratorio; confiando su cuidado al Negro Manuel, quien cumplió su cometido, hasta su muerte (1685), el que fue enterrado a los pies de su "Señora Ama" como él llamaba a la Virgen.

Al enterarse del milagroso suceso muchos fueron los que acudieron a venerar la imagen.

Por el año 1674 la Señora Ana de Matos, viuda de Siqueyras, traslada la imagen a su estancia. En 1677 se inician los trabajos de un templo, en un terreno que donó la Señora de Matos. Fue inaugurado el 8 de diciembre de 1685. Alrededor del Santuario, las gentes comenzaron a edificar casas, surgiendo así una pequeña aldea que se llamó "Pueblo de Nuestra Señora de Luján". En 1730 fue declarada Parroquia.

En 1754 se construye un nuevo templo, terminado en 1763 y se traslada la imagen al nuevo templo.

En 1872 los Padres Lazaristas tomaron a su cargo el Santuario. En 1875, uno de ellos, Jorge María Salvaire, a punto de perecer en manos de los indios de Namuncurá en las Salinas Grandes, y ante el peligro, recurre al Señor y a la Virgen de Luján, haciendo votos de levantarle un gran templo, propagar su culto y dar a conocer su historia.

Fruto de esa promesa tenemos hoy el libro con su historia y la magnífica Basílica. Comenzada el 1890 y concluida en 1930.

La imagen fue coronada el 8 de mayo de 1887 por Monseñor Federico Aneiros, arzobispo de Buenos Aires. (Dicha corona había sido bendecida por el Papa León XIII el 30 de septiembre de 1886).
Decidido el Padre Salvaire a lograr la Coronación de la Virgen, buscó los medios que hicieran posible ese sueño. Dándoles preferencia a las damas de Buenos Aires y de Luján para que donaran sus joyas, las obtuvo de ellas sin titubeos, metal precioso que se empleó en la confección de la Corona. Teniendo ya la materia prima para la Corona, entrevistó a obispos de distintas diócesis para que le concedieran las respectivas credenciales y así poder acceder a un encuentro con el Papa León XIII. Satisfecho con los resultados de su gestión, parte rumbo a Europa. En París encuentra a un excelente orfebre para que realice la obra de arte. Con la Corona en sus manos, Salvaire viajó a Roma, y haciendo valer las credenciales de las diócesis y las razones para entrevistarlo, solicita la correspondiente audiencia a Su Santidad el Papa León XIII. El 30 de septiembre de 1886, el Santo Padre le concede la audiencia. El Padre Salvaire, en la entrevista, se refiere repetidamente a la Virgen de Luján, explicando al Santo Padre, en detalle, la admiración y devoción de todo el pueblo argentino para con Ella. El Papa ya estaba enterado de todo lo que ocurría en la Argentina y la devoción de su pueblo para con la Virgen de Luján. 
Tomó la Corona entre sus manos y asombrado por su belleza, en ese mismo momento la bendijo. 
Salvaire obtuvo a continuación la debida autorización del Papa para que el Arzobispo de Buenos Aires, monseñor Federico Aneiros, coronara a la Virgen en su nombre. 

La Virgen de Luján es la primera en América a la que se la ha concedido los honores de la Corona Pontificia.
En el Boletín Oficial del 17 de marzo de 1998 se publicó el Decreto N° 283 por el cual el Poder Ejecutivo Nacional declara Monumento Histórico a la Basílica de Nuestra Señora de Luján, en la Provincia de Buenos Aires - República Argentina.

Descripción de la Imagen:

¿Cómo es la imagen de la Virgen de Luján?
La imagen original de María, la que se detuvo en la carreta en 1630, fue cubierta luego por el Manto celeste y blanco que todos conocemos.
De Ella sólo asoma Su Rostro y Sus manos en oración, mientras su cuerpo permanece oculto a quienes la veneramos, pero la imagen original, la que está así cubierta, es una hermosa imagen de terracota que representa a la Inmaculada Concepción.

Imagen Original de Nuestra Señora de Luján


El sabio misionero Jorge María Salvaire realiza una minuciosa descripción que data de 1885: “La imagen de Nuestra Señora de Luján es pequeña en altura: mide unos cuarenta centímetros de alto. Sus facciones son menudas, pero bien proporcionadas. El rostro es óvalo. El semblante modesto, grave y al mismo tiempo dulcemente risueño, conciliando a la vez benevolencia con su irresistible atractivo, y respeto con majestad de Reina y gran Señora. La frente es espaciosa; los ojos grandes, claros y azules; la cejas negras y arqueadas; la nariz algo aguileña, la boca pequeña y recogida, los labios iguales y encarnados cual rosa, las mejillas sonrosadas. Mira un tanto hacia la derecha. El color del rostro aunque muy agraciado, es un tanto amorenado. Tiene sus delicadas manos, asimismo bien formadas, juntas y arrimadas al pecho, en ademán o movimiento de quien humildemente ora. El ropaje de la talla se compone de un manto de color azul, hoy muy amortiguado, sembrado de estrellas blancas; debajo de dicho manto aparece una túnica de color encarnado, aunque en el día igualmente muy amortiguado. Los pies de la Santa Imagen descansan sobre unas nubes, desde las cuales emerge la media luna, que tradicionalmente se pone debajo de las plantas de la Virgen Inmaculada, y luego como jugueteando inocentemente entre aquellas nubes, descuellan cuatro graciosas cabecitas de querubines, con sus pequeñas alas desplegadas de color ígneo. Finalmente, diremos que la materia con que ha sido fabricada la Santa Imagen es de arcilla cocida. En resumidas cuentas, no es, debemos confesarlo, la antigua Imagen de nuestra Señora de Luján, una obra de arte; en cuanto a la materia, nada apreciable es, y por lo que mira a la hechura, no se puede, a la verdad , mentar entre las Imágenes notables. Preciosa es empero, sobre toda ponderación, por los innumerables y admirables portentos que, por su intercesión, obró incesantemente la divina misericordia, por los piadosos recuerdos que su sola vista despierta, y por la veneración tan entrañable que le profesaron nuestros padres. 
Entre las nubes: descuellan cuatro graciosas cabecitas de querubes, con sus pequeñas alas desplegadas, de color ígneo. 

Fecha de conmemoración: 8 de mayo
Aniversario de su coronación: 8 de mayo de 1887

Fuente: Santuario Nacional Nuestra Señora de Luján - Argentina