"EL QUE NO ESTA CONMIGO, ESTA CONTRA MI, Y EL QUE NO RECOGE CONMIGO, DESPARRAMA. POR ESO OS DIGO: TODO PECADO Y BLASFEMIA, SE PERDONARA A LOS HOMBRES, PERO LA BLASFEMIA CONTRA EL ESPÍRITU SANTO, NO SE PERDONARA, AL QUE HABLE CONTRA EL HIJO DEL HOMBRE SE LE PERDONARA, PERO AL QUE HABLE CONTRA EL ESPÍRITU SANTO, NO SE LE PERDONARA NI EN ESTA VIDA NI EN LA OTRA."

S. MATEO 12, 30-32    

 

“El Espíritu Santo que el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todo lo que yo les he dicho” (Jn 14, 26)... De este Espíritu justamente se dice “Les enseñará todo” porque si el Espíritu no está cerca del corazón que escucha, el discurso del que enseña no tiene efecto. La Palabra no instruye si no interviene el Espíritu. “Si la Palabra siempre es la misma, ¿por qué sucede que en vuestros corazones haya una divina inteligencia? Porque existe un maestro interior el cual instruye de modo especial” (San Gregorio Magno. Hom 30, 1).

 

Dejarnos guiar en todo con humildad y oración por la luz del Espíritu.

“Somos el templo de Dios y el Espíritu de Dios habita en nosotros” (I Cor 3, 16). “El Espíritu Santo que mi Padre les enviará en mi nombre les enseñará todas estas cosas y les recordará todo cuanto yo les he dicho” (Jn 14, 26).

 

Jesús se irá en su presencia según la carne, pero permanece según el Espíritu (Rm 1, 3-4, II Cor 5, 6) con la ventaja que trasciende tiempo y espacio de Palestina, y porque su presencia es interior, universal y eficaz. El Espíritu se manifiesta como el que une a Jesús con su Padre, el que une a Jesús y sus discípulos. Inefable comunión entre el Padre y el Hijo; y en la vida del creyente: luz, consolación y maestro interior.

 

 

Es Espíritu Santo es un Don. Ya se lo dice Jesús a la Samaritana: “Si conocieras el don de Dios (Jn 4, 10). “El que tenga sed venga a mí y beba” (Jn 7, 37), lo dice por el Espíritu que recibirán los que crean en El.

 

 

El Espíritu Santo es comunión. Entre el Padre y el Hijo, y la fuente y origen de toda comunión y comunidad. “El Padre y el Hijo han querido que nosotros tuviésemos comunión entre nosotros y con ellos, por medio de aquello que es común en el seno de ellos, y han querido reunirnos en unidad por aquel mismo don que tienen en común entre ellos” (San Agustín Ser. 71. 12, 18). La comunión con Dios y la comunión eclesial tienen como única fuente el Don del Espíritu.

 

 

El Espíritu Santo es gozo. Así los discípulos (Hech 13, 52). San Pablo: “el Reino de Dios es gozo en el Espíritu Santo” (Rm 14, 17), “y el fruto del Espíritu Santo es amor, gozo y paz” (Gal 5, 22). “El inefable abrazo del Padre y del Hijo no carece de gozo, amor y dicha, esta dilección, este placer, esta felicidad en la Santísima Trinidad es el Espíritu Santo. El es la suavidad del generante y del generado e inunda de su liberalidad y de su inmensa abundancia todas las creaturas, según su capacidad” (San Agustín De Trin. VI, 0, 11).

 

El Espíritu Santo es el “río de Dios” (Salmo 46) que desciende de lo alto de la Trinidad y que con sus dones (rayos) alegra la ciudad de Dios” (San Ambrosio De Spirt. S. III, 155 s.s.). El Espíritu: Don-comunión-gozo, convergen a la grande realidad del amor (I Cor 13, 3). ¿De dónde proviene el gozo y la paz interiores si no es del amor y sentirse amados? “Cada uno es arrastrado por el peso de su deseo” (San Agustín Confesiones. XIII – 9).

Es en el Espíritu Santo que nosotros amamos a Dios, y de tal manera se identifica con nosotros que bajo su acción podemos gritar: ¡Abba Padre! a Dios; y a nuestros prójimos decirles: hermanos (R. Cantalamessa).

Bajo la acción del Espíritu Santo tenemos que llevar el amor y el gozo a los demás, engendrando así la comunión. Dios es incomprensible para el que no ama.

Rezarle al Espíritu Santo es confiar en Dios. Es evocar los siete dones que tiene el Espíritu: Sabiduría, Ciencia, Temor de Dios, Fortaleza, Consejo, Entendimiento y Piedad.

A fin de cuentas es también recordar aquel suceso que narra el evangelio, y que dentro del año litúrgico nosotros conocemos como la fiesta de Pentecostés, que significa cincuenta días después de la Pascua. En el Nuevo Testamento se narra, la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles, para que estos partan a anunciar la Salvación.

 

 

Oración:

Gracias Señor, por el regalo de tu Espíritu. Gracias por tu presencia sorprendente en lo profundo de mi corazón. Gracias por la huella de tu paso, por tu trabajo paciente en mi interior. Necesito que me des valor y fuerza para reconocerme necesitado de ti, porque sólo así puedo consentir que me conviertas en instrumento de tu paz.

Espíritu Santo, Amor del Padre y del Hijo, inspírame siempre:

Lo que debo pensar,
lo que debo decir
y como decirlo,

lo que debo callar,

Lo que debo escribir,
cómo debo actuar
y lo que debo hacer  

para procurar
tu gloria, el bien
de las almas y mi propia santificación.

Oh Jesús,
en Ti está
toda mi confianza.

Del Cardenal Verdier.

 

El Espíritu habla en voz baja

El Espíritu es sumamente respetuoso de tu libertad; el amor del Espíritu es fuerte y discreto, basta un poco de orgullo y de superficialidad y Su voz ya no te llega más. El Espíritu calla, calla y aguarda.

El Papa en la encíclica sobre el Espíritu Santo dice: «El Espíritu es la suprema guía del hombre, la luz del espíritu humano».

El Espíritu Santo es luz para el mundo, es la paz y quietud del alma. Cuando se le siente dentro de uno, no provoca moverse, no puede uno moverse y desea y disfruta el silencio y la paz, te hace reconocer tu miseria y la grandeza de tu creador.

En un corazón  impulsivo, no domina el Espíritu Santo; debes hacer silencio y reconocer esa voz interior.

Observemos el silencio y la prudencia de María Madre, su fortaleza en el dolor está llena del Espíritu Santo su divina esposa. Invoquemos al Espíritu Santo a través de la poderosa intersección de María Santísima, su Divina Esposa.

Si el Espíritu martilla hay un problema que quema

Cuando el Espíritu insiste, es porque nos señala una llaga, hay que abrir los ojos. Toda tardanza en acoger Su voz produce un daño grave a tu vida espiritual; toda prontitud para responder te renueva y te capacita para percibir mejor Su luz. Pero cuántas veces el Espíritu martilla: «Deja aquella amistad, deja aquella ocasión, deja aquel vicio». Entonces, cuando el Espíritu martilla, hay que ponerse en camino.

El Papa en la encíclica sobre el Espíritu dice: «Bajo el influjo del Espíritu madura y se refuerza el hombre interior. El Espíritu construye en nosotros el hombre interior, lo hace crecer, lo fortalece».

 

El secreto de la alegría consiste en darle continuas alegrías al Espíritu Santo

Hay que partir de lo concreto, de las cosas pequeñas. Todo acto de humildad, todo acto de generosidad alimenta la alegría que el Espíritu Santo siembra en nosotros. Cuando haces un acto de humildad, si no estás atento, te puede venir la tentación del orgullo. Cuando hagas un acto de bondad, detente y di: «Gracias, Espíritu Santo». Una oración que te puede servir cuando hagas un favor o una obra buena puede ser: «Gracias, Espíritu Santo, una vez más. Sigue inspirándome la bondad, sigue presentándome una ocasión de hacer algo bueno por ti y por los demás». Eso es, el Espíritu está obrando continuamente, pero hay que dejarlo actuar. El Papa en la encíclica en el No. 67 dice: «La alegría que nadie puede quitar es el don del Espíritu».

El Espíritu no se cansa nunca de hablarte, de instruirte, de formarte

El Espíritu es la fidelidad del amor y usa los medios más simples: inspiraciones, consejos de personas que te aman, ejemplos, testimonios, lecturas, encuentros, eventos... El Papa en el No. 58 dice: «El Espíritu Santo es el incesante darse de Dios».

La Palabra de Dios es la primera antena del Espíritu Santo

Por eso aprende a leer la Palabra de Dios implorando el Espíritu; no leas nunca la Palabra sin el Espíritu. Nútrete de la Palabra invocando al Espíritu. Ora la Palabra en el Espíritu. Cuando tomes en las manos la Palabra, primero activa la antena de la escucha del Espíritu; luego ora, ora al Espíritu. Es con la Palabra y la oración como aprendes a distinguir la voz del Espíritu. El Papa dice en la encíclica en el No. 25: «Con la fuerza del Evangelio, el Espíritu Santo renueva constantemente la Iglesia». La Palabra de Dios es la antena siempre activa que renueva constantemente a la Iglesia; por ella la Iglesia se conecta con el Espíritu Santo.

La iglesia posee al Espíritu Santo; EL la lleva y la continúa a través del tiempo. Por eso es que el infierno JAMÁS prevalecerá contra ella. Es palabra de Dios.

Observemos a María Madre y recibamos como ELLA, al Espíritu Santo, invoquemos como ELLa, amemos como ELLA, perdonemos como ELLA y alabemos como ELLa, de manera de recibir en nosotros con la debida disponibilidad a  Dios Espíritu Santo.

No ceses de agradecer al Espíritu por todo lo que hace por ti

Tu vida es un tejido misterioso y continúo de dones del Espíritu Santo: desde el Bautismo hasta la muerte. Desde tu nacimiento hasta tu muerte hay un hilo de oro: los dones del Espíritu; un hilo de oro que recorre toda tu vida. Tú percibes apenas algunos dones, pero debes tratar de descubrir muchos más. Y empieza a agradecer por los dones que descubres en ti.

El maligno copia al Espíritu y hace de todo para oponerse a su obra.

Satanás remeda a Dios, imita a Dios. También él manda sus inspiraciones, también manda sus mensajes, manda sus mensajeros. Algunas veces, cuando usas los medios de comunicación, ahí está el mensajero que te espera, pero el poder del Espíritu Santo desbarata con un soplo a Satanás.  Basta confiar resuelta y totalmente en Él y venceremos cualquier seducción de Satanás, si estamos bien unidos al Espíritu Santo.

Hay muchas personas atemorizadas por Satanás: no hay que tener miedo a Satanás porque tenemos al Espíritu Santo. Cuando nos unimos al Espíritu Santo, Satanás ya no puede hacer nada. Cuando invocamos al Espíritu Santo, Satanás está bloqueado. Cuando invocamos sobre nosotros al Espíritu santo, Satanás es ineficaz.

El Papa en la encíclica en el No. 38 escribe: «Satanás, enemigo del hombre, reta al hombre a convertirse en el adversario de Dios». Por lo tanto debemos invocar al Espíritu Santo cada día, al comenzar el día, para que todas nuestras palabras, obras y deseos sean agradables a Dios. “Ven Espíritu Santo, ven Espíritu Divino, ven Espíritu de amor. Te dedico mi trabajo concienzudo y todas mis oraciones de este día para que me hagas agradable a Dios.

Una ofensa común contra el Espíritu es no relacionarte con Él como una persona

Con frecuencia no tratamos al Espíritu como una persona. No obstante, Jesús nos ha confiado a Él y ha dicho que «Él les enseñará todo, y les recordará todo lo que les he dicho», nos acompañará, nos convencerá de la maldad del pecado, nos arrancará del pecado. Jesús nos ha encomendado a Él y ha dicho que es nuestro apoyo, nuestro maestro; sin embargo, muy a menudo no nos relacionamos con Él como una persona viva, viva que está en medio de nosotros. Lo consideramos una realidad lejana, impersonal, desvaída, irreal.

El Papa ha dicho estas bellísimas palabras en el número 22 de la encíclica: «El Espíritu es no sólo un don a la persona, sino que es una Persona-don». La Persona que se hace don, el darse sin cesar de Dios.

Por eso acostúmbrate a comenzar siempre cada jornada diciendo: «Buenos días, Espíritu Santo», ya que está cerca de ti, en ti; y a terminar la jornada diciendo: «Buenas noches, Espíritu Santo» porque está en ti y guía también tu descanso.

Jesús prometió que el Padre dará el Espíritu a todo el que lo pida

Jesús no dijo que el Padre dará el Espíritu sólo al que lo merece; dijo que da el Espíritu a todo el que lo pide. Entonces, hay que pedirlo con fe y con constancia. El Papa en el No. 65 de la Encíclica dice: «El Espíritu Santo es el don que viene al corazón del hombre junto con la oración»

El Espíritu es el amor de Dios derramado en nuestros corazones

Mientras más vivamos en el amor, más viviremos en el Espíritu santo. Mientras más sigamos a nuestro egoísmo, más nos alejaremos del Espíritu Santo. Pero el Espíritu no se rinde nunca, continuamente nos estimula a vivir en el amor. El Papa en la encíclica dice: «El Espíritu Santo es Persona-Amor, en Él la vida íntima de Dios se hace don». Me da sin cesar Su vida íntima, porque el amor de Dios derramado en nuestros corazones es el Espíritu Santo.

Todos nuestros gestos de amor, de dulzura, de ternura, de pasividad del Espíritu Santo son. Hasta una sonrisa, cuando es sincera  del Espíritu Santo proviene.

 

Amadísimos en Cristo; el Espíritu Santo es el Espíritu de la belleza, de la belleza plena del alma; de la belleza que agrada a Dios, de las almas transparentes y brillantes, inundadas de divino Espíritu Santo y en perfecta obediencia a sus inspiraciones.

 

¿Qué sería de nosotros sin el Espíritu Santo? Gracias Padre Jesús, gracias te damos, por hacernos a tu imagen y semejanza a través del Espíritu Santo en nosotros.

 

Por eso es que ese regalo de Dios en nosotros es potencialmente perfecto y divino, es Dios, es la tercera persona de la Santísima Trinidad en tì y en mí. Que maravilloso es poder contemplar las obras de Dios en su magnitud y belleza, en su simplicidad, con los ojos del Espíritu Santo, con el amor del Espíritu Santo, con humildad, reconociendo nuestra pequeñez y la grandeza del divino; todo eso es la presencia del Espíritu Santo en nosotros. Es por eso que decimos, envía Señor tu Espíritu y renovarás la faz de la tierra.

 

Al divino Padre Espíritu Santo debemos todas las virtudes existentes, TODAS; por lo que si se pudieran enumerar sería miles de millones de virtudes. Son 7 los dones y los frutos, pero las virtudes son incontables.

 

Es por eso que debemos invocar al Espíritu Santo para cada obra que hagamos, con la mente, con el cuerpo, con el alma, en la vida espiritual y material; todo es iluminado y programando por Dios Espíritu Santo.

 

Es el Espíritu Santo el autor de toda buena obra, de toda oración, de toda invocación a Dios. Está vivo en cada uno de nosotros y actúa si le dejamos actuar, pero no calla jamás. Hay quienes le dicen la voz  de la conciencia;  pero Jesús Dios nuestro nos lo envío para no dejarnos solo jamás.

 

Si no sabes alabar a Dios, invoca al Espíritu Santo, si no atinas en las finanzas; invoca al Espíritu Santo, si no haces feliz a Dios, si tu no eres feliz llama al Espíritu Santo y dale tu alma como morada y tu vida como obra para que seas un ser verdaderamente a imagen y semejanza de Dios, obrando como Dios, con amor, con bondad, lleno del Espíritu Santo.

 

Es por eso que se conocen tantas canciones que invocan al Espíritu Santo, el iluminador, el gran consolador. El único que te lleva a Cristo y te hace reconocerle y amarle. Ese es el que hace decir al alma Abba Padre.

 

"Como los apóstoles después de la Ascensión de Cristo, la Iglesia debe reunirse en el Cenáculo de María, la Madre de Jesús, para implorar al Espíritu Santo y obtener fuerza y valor para cumplir el mandato misionero. También nosotros, mucho más que los apóstoles, tenemos necesidad de ser transformados y guiados por el Espíritu de Dios." (Juan Pablo II Redemptoris Missio Nª 92)

 

Oración:

Espíritu Santo, Señor y dador de vida, Amor divino, Luz de la Luz, Mano creadora y recreadora.
Espíritu santo, transformador de la materia, que prestas a las cosas la belleza fascinante, resplandor divino.
Espíritu Santo, que me concedes la percepción consciente de tu aliento vital.
Espíritu Santo, que iluminas mis ojos, para contemplar tu amor providente en todo lo creado.
Espíritu Santo, que me inhabitas, que me haces santuario donde Dios se recrea, se relaciona y vive en comunidad de amor.

Espíritu Santo, que has ungido la carne del Verbo y en ella has cristificado a toda la humanidad.
Espíritu Santo, relación amorosa entre el Padre y el Hijo, suscitador de todos los dones, por los que la historia se convierte en salvación.
Espíritu Santo, susurro interior, que llamas al seguimiento de Jesús, vocación por la que concedes al ser humano transformar el universo.
Espíritu Santo, que acompañas a la Iglesia esposa y la adornas con la santidad de tantos hombres y mujeres de nuestro tiempo.
Espíritu Santo, viento suave y recio, que conduces y mueves el mundo y la historia hacia la plenitud.

Espíritu divino, Espíritu de Jesús, Espíritu Santo:
¡Ven, ven, ven! Llena la tierra de tu amor, inflama el corazón de tus fieles, ilumina los ojos de quienes buscan la verdad.
Consuela a la Iglesia, fortalécela. Déjanos sentir que nos envuelves y nos habitas, que nos defiendes y nos inspiras, que nos curas y nos transfiguras y nos pones como señal y anticipo de la vida que no acaba.
¡Ven, ven, ven Espíritu Santo, Consolador! Mira el corazón del ser humano y déjale gustar la paz íntima y el gozo del bien hacer.

Querido Amigo, que sientas la fuerza y la presencia del Espíritu Santo. Amèn.

 

 
CONSAGRACIÓN AL ESPÍRITU SANTO.
(Letra: Félix de Jesús R)

Espíritu Santo recibe hoy
la consagración de todo mi ser.

DÍGNATE SER EN ADELANTE,
EN CADA UNOS DE LOS
INSTANTES DE MI VIDA:
MI DIRECTOR, MI LUZ, MI
GUÍA Y MI FUERZA.
TODO EL AMOR DE MI
CORAZÓN.

Yo me abandono sin reserva a lo
que quieras hacer en mí:
yo me abandono para siempre a lo
que quieras hacer por mí.
Y quiero ser siempre dócil a tu
Voz y vivir al soplo de tu amor.

Transformarme con María y en
María
En Cristo Jesús, para Gloria del
Padre y Salvación del mundo. Amén.

 

 

ESTE HERMOSO ARTICULO QUE HAN LEÍDO NOS LLEGO EN UN CORREO, DESPUÉS DE REVISARLO, ESTAMOS TOTALMENTE DE ACUERDO CON EL CONTENIDO, POR ELLO CREÍMOS OPORTUNO DE COLOCARLO EN EL CIELO DEL ESPÍRITU SANTO, DADO QUE EN ESTE ARTICULO, ESTA EXPLICADO A LA PERFECCIÓN QUIEN ES LA TERCERA PERSONA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD, SUS DONES, SU AMOR Y LA FUERZA QUE NOS DA A NOSOTROS SU PRESENCIA, EL ESPÍRITU SANTO LO RECIBIMOS EN NUESTRO BAUTISMO, Y REAFIRMAMOS NUESTRA FE EN LA CONFIRMACIÓN, RECIBIENDO DE EL SUS PRECIADOS 7 DONES, ELLOS SON: SABIDURÍA, ENTENDIMIENTO, TEMOR DE DIOS, PIEDAD, CIENCIA, FORTALEZA Y CONSEJO, SI BIEN EN EL ARTICULO ESTÁN MENCIONADOS, SIEMPRE HAY QUE RECORDARLOS, YA QUE TODOS LOS QUE HEMOS SIDO CONFIRMADOS, HEMOS RECIBIDOS SUS DONES, CON ELLOS PODEMOS HACER Y SOLUCIONAR TODOS NUESTROS PROBLEMAS, SUS DONES SIEMPRE ESTÁN LATENTES EN NUESTROS CORAZONES, EN NUESTRAS ALMAS, BASTA CON SOLO QUERER BUSCARLOS Y USARLOS, ESOS SON TALENTOS QUE DIOS NOS REGALA, CUANDO RETORNEMOS A SU LADO, Y LE PREGUNTEMOS ¿PORQUE?, EL SIMPLEMENTE NOS DIRÁ: "TU ERES MI HIJO Y TE QUIERO, POR ELLO HE DADO LOS DONES DEL ESPÍRITU SANTO, ¿PORQUE LOS HAS DESAPROVECHADO?. " QUERIDOS HERMANOS Y AMIGOS, APROVECHEMOS TODOS LOS REGALOS QUE DIOS NOS DA, ESPECIALMENTE LOS DONES DE SU SANTO ESPÍRITU, QUE CADA DIA DE NUESTRAS VIDAS SEA UN PENTECOSTÉS.

DIOS LES BENDIGA SIEMPRE EN SUS ALMAS

BESOS ALADOS

LILA Y JAVIER

 

CONFIRMACIÓN DE GERARDO